Ayer entramos por fin en la casa, es de 1898, de mármol y madera, con vigas y grandes claraboyas, de espacios abiertos y paredes blanquecinas. Las luminarias celestes hacen embudo en mis cabellos y serán de humo los animales lunares, los anfibios y los caracoles. Que nos entren estrellas, geometrías y carnaval, que se cuelguen de las vigas y crepiten en la chimenea.
