23 de octubre de 2009

Insomnio

Son las 3 y 55 minutos de la madrugada y sigo con el insomnio. Esta noche he cambiado de la cama al sillón y, finalmente, he decidido levantarme y atravesar una noche en blanco. Tengo el ordenador y galletas con chocolate, y hasta trabajo pendiente que podría adelantar. Dándole la vuelta a los relojes, en menos de tres horas me levantaría para sacar a Musetta e irme a la piscina, así que no quedaría tanto tiempo para levantarme. Pero esta noche me acosté con la idea de no madrugar y dormir hasta entrada la mañana... En el salón tenemos un reloj de pared que encontramos el año pasado en un contenedor, lo transportamos a casa y lo restauramos. En un principio pensamos que no funcionaba y lo usamos como vitrina. Un día se movió y, de repente, empezó a funcionar, pero al faltarle el péndulo iba demasiado deprisa y producía algo de desasosiego. Los cuartos sonaban cada pocos minutos y las horas se sucedían rápidamente. Ahora son las 4 y 12 minutos.