21 de octubre de 2009

Primavera de 1906

Pero en cada retrato, y nunca envejecida,
en un vestido blanco, llevando siempre el mismo,
se eleva, y se conoce siempre sin señales,
la silueta tranquila de ese amor tuyo
grácilmente inclinada para ofrecer algo.
Dedicatorias, de Rainer Maria Rilke.