26 de abril de 2009

Caleidoscopio

Días de lluvia. A ratos, se abre el sol. En el salón hubo lilas esta semana y ahora hay tres lirios blancos de estambres rojizos que gotean néctar sobre los baúles. Acabo de sacar mi caleidoscopio y le doy vueltas, vueltas... Es un tubo de madera que contiene tres espejos, y a un ángulo de 45º de cada espejo se observan 8 imágenes duplicadas, a 60º son 6 duplicados, y a 90º son 4 duplicados. Pero no consigo distinguir los duplicados en el caleidoscopio. Este es hexagonal, de madera sin tratar y en él se dibujan figuras azules, doradas y de un rojo intenso. Si miro a través de él se crean formas de flores de una gran luminosidad.

22 de abril de 2009

Desván

Dos, tres de la madrugada. El cielo es azul. El alba se levanta.
Allá abajo, más lejos, degollaban al ganado, las vacas mugían y yo las pintaba. [...]
Entonces subía al desván. [...]
Hilillos de color. Arte líquido, ardiente.
Fugas de los cuadros recién nacidos.
Cabezas, miembros dislocados.
Vacas volantes.
Mi vida, de Marc Chagall.

20 de abril de 2009

Grillos

Lunes en borrador. Dibujo grillos verdes.
Hay una luz que anega los canalones del tejado.
Oigo a los pájaros anidando en el convento de las Salesas.

19 de abril de 2009

Estragon

ESTRAGON: He tenido un sueño.
VLADIMIR: No lo cuentes.
ESTRAGON: Soñaba que...
VLADIMIR: ¡No lo cuentes!
ESTRAGON: [...] que el tiempo se había detenido.
Esperando a Godot, de Samuel Beckett.

8 de abril de 2009

Céfiros

Provincia de Shandong, alrededor de 1880, este motivo pertenece a una tabla Kang de grandes dimensiones que ahora se sitúa en la cabecera de nuestra cama. Es de madera de olmo y ha sido restaurada por su fragilidad. En las regiones más frías de China, se construía un Kang (o chimenea) en la sala principal. De barro o ladrillo, el Kang se calienta desde abajo y sirve para hacer la vida cotidiana. Nunca se usan sillas, sino colchonetas y cojines. Sin embargo, se utilizan cuadros para mantener caliente el té, la comida...

7 de abril de 2009

Cinco venenos

Cuando no logro dormir, imagino qué hay detrás de esta escena. Es una tabla china que cuelga en mi dormitorio y su antigüedad es de unos 120 años. Además de esto, solo sé que proviene de la provincia de Zhejiang. En ella, las mujeres están en la "habitación de arriba", tras las celosías, como era habitual. Y siempre he sentido que están esperando a alguien. Lo ignoro, quizá por eso se detiene mi mirada en cada uno de sus trazos, en sus formas geométricas, la perspectiva, la luz que traza una lámpara y destaca los detalles de la pintura. He leído que los cinco venenos del verano son el ciempiés, el sapo, el escorpión, la serpiente y el lagarto. Abro los límites de la imaginación.

3 de abril de 2009

Incesante

Ahora mismo estoy decidiendo desde dónde miro hacia el horizonte. Preparo fresas con melón y el sol acaba de descender tras los tejados. Ha quedado una tibieza en el aire y es casi incesante. Pablo ya no me espera en la editorial y la tarde del viernes se extiende ante mí como si fuera una hoja en blanco. Aún no he decidido desde dónde miro al horizonte y mientras tanto se está apagando la luz. He leído la última frase que escribí en la novela que preparo: "Cuando Darío murió era aún verano", y me es tan ajena... Ya no recuerdo quién era Darío, así que no puedo seguir. Por eso he escrito de nuevo la primera frase: "Lagarto amarillo está disponible, le alerta su ordenador a Nora". Y son las 8 de la tarde, ya no sigo. En la Isla de San Luis, de París, se reúnen los jóvenes a comer melón galo y vino blanco en las tardes de verano. Definitivamente, es una tarde de dispersión. Será hoja en blanco.