Por las mañanas el jardín se despierta al sonido de los pájaros. Es una algarabía entre los árboles. Estamos en creciente. La Luna llena reposa en mí como si fuera un espejo, y es de nácar y se adentra por las ventanas. Al fondo se desdibujan los cristales. Solo es necesario entornar las ventanas. Gime la madera y yo me destiendo. En el jardín hay petunias y pensamientos. Los cráteres de la Luna se han llenado de aguas calientes.
