15 de mayo de 2010

Abe

El tiempo es cíclico y de nuevo se acerca a mí con las ondas de un leve sonido. Hará once años que trabajé en la lectura de Ravelstein, de Saul Bellow. Era el mes de junio y estaba sola, durante quince días no salí de casa y me guiaba por los ritmos solares, sin horarios y con una insoportable sensación de vacío entre las manos. Cuando al año siguiente me fui a vivir a mi casa de la calle Molino de viento coloqué su nombre junto al mío en el buzón:
Abe Ravelstein
Marta Rubio Aguilar
Esto creó una gran curiosidad entre los vecinos, que nunca lo veían por la escalera. Entonces la escalera era azul y blanca. Y yo subía hasta el segundo piso. En estos años he tomado café en el Hôtel de Crillon, en el que se alojaba Abe, y he caminado por Le Marais, el barrio judío de París donde nació Juan. Ahora el vacío se acerca envuelto de otras texturas: los tejidos abiertos y una casa apuntalada, un vientre lleno de aire y el número cero. La palabra "cero" proviene de la traducción de su nombre en sánscrito shunya (vacío) al árabe, pero en la India shunya o el vacío era una premisa para la existencia.

9 de mayo de 2010

La Dame à la licorne

En las noches de lluvia suelo tener sonambulismo, no puedo evitarlo, me levanto dormida y muevo objetos por la habitación para que no se mojen con la humedad, aunque el agua no entra nunca y ya tenemos las goteras reparadas. Al despertarme hoy me ha desconcertado ver en el suelo una gran carpeta de fotos antiguas y grabados que oculto tras el banco indonesio. Unas láminas del Código Manesse y de los tapices del Museo de Cluny estaban sueltas y me han entrado ganas de escuchar música medieval mientras desayuno: The mirror of Narcissus, canciones de Guillaume de Machaut en la voz de Emma Kirkby. Hacía meses que no lo escuchaba... Y me rondan imágenes de la incógnita de A mon seul désir y los cinco sentidos de los seis tapices alegóricos de los jardínes de la Dama y el unicornio. A mon seul désir es el sexto tapiz y podría ser interpretado como el del sexto sentido. La Dama se sitúa bajo la inscripción A mon seul désir (A mi único deseo) y parece desprenderse de su collar para colocarlo en una caja. No se sabe si este sexto tapiz es la conclusión o el inicio de la serie de los cinco sentidos, y su significado es enigmático. Quiero que me alcance el destino.